Dirección Territorial de Educación Las Palmas ¿Hasta cuándo?

Comienza un nuevo curso escolar y de nuevo empieza la pesadilla para nosotros, ya que  nuevamente y por segundo año consecutivo quieren sacar a David de su actual colegio donde recibe clases en un  aula en clave, para mandarlo a una escuela de educación especial.

David es un niño que presenta TGD sin especificar, que lo conlleva a tener una discapacidad del 38%. Para el momento que empezó a ir al colegio no tenía aún su diagnóstico emitido por el Centro Base (SID) ya que se retrasó un año (por falta de personal según ellos) razón por la cual tuvo que acudir a un colegio sin aula en clave, recibiendo clases en un salón de niños regulares y con personal docente  de excelente calidad humana, pero no preparado para tratar con un niño de una condición especial.

Evidentemente  estar con 23 niños regulares  afectó mucho a David. Él no podia seguirles el ritmo academico, no entendia sus juegos, sus rutinas, y las maestras tampoco podían  estar con David cada vez que él lo requería y dejar al resto de los niños sin tutela.

Cabe destacar que sin el informe de discapacidad no se podían iniciar los tramites para incluirlo en un aula en clave, y  para cuando salió dicho informe ya había empezado el nuevo año escolar -repitiendo curso como era de esperarse- es decir, un año más en un entorno nada favorable para su desenvolvimiento.

Al terminar el año escolar recibimos una notificación de la Dirección Territorial  de Educación de Las Palmas donde nos indican que basándose en la evaluación psicopedagógica (informe del centro base) ellos resuelven que David debe ingresar a una escuela de educación especial.

 

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Su hijo es un malcriado

5Cuántas veces en medio de una crisis de nuestro hijo en plena calle o recinto, no hemos tenido que soportar las miradas desaprobatorias de las personas que están a nuestro alrededor, inclusive oír decir cosas como ” vaya niño malcriado”  o “eso es falta de carácter de los padres”  y nunca falta el “eso se arregla con dos buenas nalgadas

Y no vamos a caer en la farsa de decir que antes de tener a David, en algún momento también llegamos a soltar esas miradas – de las que  atraviesan paredes – a los padres de ese niño que tiene montado un espectáculo a nuestro lado. Pero desde el nacimiento de nuestro hijo y en especial desde que convivimos con su condición especial, pasando por la situación de las crisis, sabemos lo injustos que fuimos tomando esa actitud.

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Los padres y el síndrome Burnout

 

estresCriar niños no es una tarea fácil, más si estos tienen alguna condición especial. Son enérgicos, inquietos, bulliciosos, luchan, ponen a prueba nuestros límites y requieren nuestra protección, dirección y afecto todos los días, muchas veces al día. Es impresionante, desafiante y agotador, ya sea que tenga un hijo o cinco.

Es entonces cuando muchos padres empiezan a ser presa del síndrome Burnout, que no es más que la acumuación del estrés y que puede generar síntomas como: Problemas para conciliar el sueño, problemas con el apetito, depresión, aislamiento social y dejadez entre otros.

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Las rutinas

Uno de los rasgos que caracterizan a los niños con TGD o TEA, es la rutina en la mayoría de las actividades que realizan estos infantes. Con dichas rutinas ellos se sienten seguros y confortables, más cuando dichas rutinas cambian sin previo aviso, tienden a ponerse irritables y agresivos.

En el caso de David afortunadamente su frustración e irritabilidad cuando se sale de su rutina, ha disminuido bastante, lo cual nos permite hacer cosas nuevas con él. Lo que sigue igual es ceñirse a su itinerario creado en los sitios que ya conoce o crearlos cuando va a sitios nuevos.

Nosotros cuando vamos al centro comercial preferido de David siempre hacemos el mismo recorrido diseñado por él. Primero visitamos una tienda de mascotas donde pasa aproximadamente unos 15 minutos viendo los animales, luego vamos a una juguetería la cuál recorre como si fuera la primera vez que la pisa.  La mayoría de las veces ni siquiera pide un juguete, tan solo disfruta viéndolos, pudiendo estar fácilmente unos 20 minutos en esa tarea.

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